La Promoción de la salud

 La primera conferencia Internacional sobre la promoción de salud, realizada en Ottawa, Canadá en 1986, proclama un documento central denominado La Carta de Ottawa.

El documento proporciona a los pueblos, los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma. Para alcanzar un estado adecuado de bienestar físico, mental y social, un individuo o grupo debe ser capaz de identificar y realizar sus aspiraciones, de satisfacer sus necesidades y de cambiar o adaptarse al medio ambiente.

La salud se percibe pues, no como el objetivo, sino como la fuente de riqueza de la vida cotidiana. Se trata por tanto de un concepto positivo que acentúa los recursos sociales y personales así como las aptitudes físicas. Por consiguiente, dado que el concepto de salud como bienestar transciende la idea de formas de vida sana, la promoción de la salud no concierne exclusivamente al sector sanitario.

La Cartade Ottawa propone cinco campos centrales de acción:

  • Elaboración y aplicación de políticas públicas saludables
  • Creación de ambientes favorables a la salud
  • Refuerzo de la acción comunitaria
  • Desarrollo de habilidades personales
  • Reorientación del sistema de salud

 Seguidamente se presentan algunos detalles para el abordaje de las acciones señaladas anteriormente.

   Políticas públicas favorables a la salud. Las decisiones en cualquier campo de las políticas públicas, y en todos los niveles del gobierno, tienen influencias favorables o desfavorables sobre la salud de la población. La promoción de la salud propugna la formulación y aplicación de políticas públicas favorables para la salud, lo que significa que la salud ha de tener un alto grado de prioridad en la agenda de políticos y dirigentes de todos los sectores y en todos los niveles, los cuales se responsabilizarán por las consecuencias de esas políticas para la salud de la población.

   Ambientes favorables a la salud. La creación de ambientes favorables a la salud lleva implícito el reconocimiento de la complejidad de nuestras sociedades y de las relaciones de interdependencia entre diversos sectores. La protección del medio ambiente y la conservación de los recursos naturales, el acompañamiento sistemático del impacto que los cambios en el medio ambiente producen sobre la salud, así como la conquista de ambientes que faciliten y favorezcan la salud, como los del trabajo, la recreación, la vivienda, la escuela y la propia ciudad componen la agenda de la salud.

    Poder a las comunidades. El incremento del poder de las comunidades en el establecimiento de prioridades, en la toma de decisiones y en la definición y aplicación de estrategias para alcanzar un mejor nivel de salud es esencial en las iniciativas de promoción de la salud. La carta de Ottawa destaca que las acciones comunitarias serán efectivas si se garantiza la participación popular en la dirección de los asuntos de salud, así como el acceso total y continuo a la información y a las oportunidades de aprendizaje sobre los asuntos de salud. Es el concepto de “empoderamiento” comunitario, o sea, la adquisición de poder técnico y político para actuar en beneficio de la propia salud.

     Desarrollo de habilidades y actitudes personales. El desarrollo de habilidades y actitudes personales favorables a la salud en todas las etapas de la vida se encuentra entre los campos de acción de la promoción de la salud. Para tal desarrollo, es imprescindible la divulgación de información sobre la educación para la salud, lo que debe ocurrir en el hogar, en la escuela, en el trabajo y en cualquier espacio colectivo. Diversas organizaciones se encargarían de esas actividades. Este componente de la carta de Ottawa rescata la dimensión de la educación en salud, aunque aquí también avance con la idea de “empoderamiento”, es decir, el proceso de capacitación (adquisición de conocimientos) y de poder político, propiamente dicho.

   Reorientación de los servicios de salud. La reorientación de los servicios de salud en la dirección del concepto de la promoción de la salud, además de la provisión de servicios asistenciales, está entre las medidas preconizadas en la carta de Ottawa. También se enfatiza en la apertura hacia una visión amplia e intersectorial, al recomendar vías de comunicación entre el sector salud y los sectores sociales, políticos, económicos y ambientales. La percepción de que tales cambios deben ser acompañados en la formación de los profesionales de salud, también está presente en la declaración resultante de la conferencia de promoción de la salud.

Bibliografía

 

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